La iniciativa, organizada por salas, generó un espacio de participación, diálogo y reflexión sobre los ejes de la ESI: el cuidado del cuerpo, la expresión de emociones, el respeto por la diversidad, los vínculos saludables y el buen trato.
Con dinámicas lúdicas y participativas, las familias intercambiaron experiencias, revisaron mitos y verdades sobre la educación sexual integral y construyeron acuerdos de cuidado para acompañar el crecimiento de niñas y niños.
Desde la comunidad educativa agradecieron a las familias por la presencia y el compromiso, y destacaron la importancia de fortalecer el vínculo entre familia y escuela para una formación integral y respetuosa.